MI EXPERIENCIA DOCENTE

EL VIOLÍN. EL APRENDER A PENSAR.

 Este curso he estado dando clases de violín a niños de entre 7 y 13 años. Para ser sinceros, el violín no deja de ser una caja con cuatro cuerdas que hay que ponerse en el cuello, se clava, hace daño, es incómodo, no suena…Lo que suele pasar es que los chicos, además de suponer una carga para ellos (pues podrían estar por ahí con los amigos o echándose la siesta), tampoco le encuentran ninguna utilidad. Y no les falta razón. Si hoy en día dijesen que aprender violín es algo necesario para  desenvolverte en la vida (tal como el inglés, las matemáticas o aprender a leer), entonces mucha gente aprendería. Pero no es así. Lo que intenté desde el primer día fue hacer las clases lo más divertidas posible (claro está que aunque me vista de payaso no voy a hacer que a un niño le guste más el violín), pero no obstante intenté hacerles ver que pensando un poco y no a base de repetir las cosas 80 veces se pueden conseguir buenos resultados, y en algunos alumnos determinadas casos relacionados con los resultados que se conseguían parándonos a pensar en los errores que se presentaban jugaron un papel realmente motivador, ya que a partir de los mismos se producía una interacción entre el alumno y yo, lo que llevaba a que el éste pensase, reflexionase sobre el por qué y el cómo corregirlo, produciéndose así un aprendizaje en el que los alumnos aprendían dando nuevas respuestas como prueba de aprendizaje. 

Y lo piensas un poco y caes en la cuenta..¿acaso no es algo cruel hacer que los alumnos repitan las cosas 200 veces, sin ayudarles a pensar en lo que no funciona? o es que en ocasiones el propio maestro está tan acostumbrado a enseñar tripitiendo que ni el mismo es capaz de pararse a pensar en lo que no funciona…Hablando desde mi propia experiencia como alumna, no ha sido nada difícil encontrar a maestros para los que la música se reduce a un juego mecánico, al igual que las matemáticas, la ley del repetir y repetir. Es normal y totalmente comprensible que este juego mecánico pueda convertirse en algo realmente aburrido para los niños, algo ante lo que no tienen ningún interés o acaban haciendo por imposición. ¡Qué horror! Si algo hay que reprochar a la educación en general es que se abusa de la memorización y se fomenta poco y en ocasiones muy poco, el desarrollo de la inteligencia, cuando es ésta la parte del ser humano que más hay que atender, el enseñar a pensar. Lo que ocurre en realidad es que ante un problema los profesores no saben ayudar a sus alumnos a resolverlo, sino que lo que suele ocurrir es que es mucho más cómodo mandar la partitura perfecta para el próximo día, o la lección aprendida de memoria, en lugar de ayudarle a comprender qué se está haciendo, qué se está aprendiendo, y qué es lo que sale mal, puesto que eso de machacar y machacar, repetir y repetir no va a ningún lado. Pues bien, lo que de verdad importa e intenté en todo momento fue hacer pensar a mis alumnos, así como ellos me hicieron pensar a mí. Os cuento un poco. Si Oscar por ejemplo llega a clase y no le sale lo que hemos acordado para ese día (ellos elegían lo que tenían que trabajar para el próximo día, dentro de lo que yo proporcionaba a cada uno considerándolo necesario), entonces intentaba hacerle buscar que no salía, en donde fallaba.

El siguiente paso era que él mismo propusiese una solución al problema. ¿Y poniendo la mano de ésta otra forma? ¿Y si cambio la digitación en este pasaje?. Al final, con mi ayuda y a partir de lo que él iba descubriendo durante este tiempo, acababa por descartar la forma de anterior de realizar aquello que no salía. Para el día siguiente, intentaba proponer que “estudiase´´ una partitura en la que lo que había aprendido durante la clase fuese imprescindible a realizar. Por ejemplo, si el fallo estaba en que tacando a la punta (extremo superior del arco), un pasaje determinado no salía, le proponía una partitura donde tocar al talón (extremo inferior del arco), fuese la única forma de tocarla. El caso “crearles un problema´´, y que enseñarles a afrontarlo por ellos mismos, procurando crear un ambiente dinámico, sobre todo con los más pequeños. (No estar con una partitura mucho tiempo, realizar otra diferente aunque se viese en ella una dificultad similar…) ¿De qué habría servido que se hubiesen pasado la clase tocando y tropezando constantemente en los mismos lugares mientras que yo por detrás y a grito pelado no paro de decir: afiinnaacciiónn, ccuuarrtoo deeddoo bbaaajjoo, mmuueevvvee eell hhoommbrrooo…. de nada, puesto que habrían salido de clase desmotivados, muertos de asco y con dolor de cuello, y hasta las narices de tanto grito. Lo que es más, no sabrán en que se han equivocado, cuales son los verdaderos fallos. Un ejemplo en mi clase: Oscar toca el violín… pero su problema es que no consigue tocar una cuerda sola…¡se le juntan todas!…Si me es indiferente y no quiero complicarme la vida, me puedo estar 4 años y si quiero más diciéndole que tiene que trabajar más, que eso es falta de estudio…pero lo que en realidad pasaba es que la barbilla de si violín no era la adecuada, y que poco a poco, va juntando las piernas inconscientemente y perdiendo el equilibrio, problemas de los que tiene que ser consciente el profesor). Es incapaz de colocar el 4 dedo…pero es que no tiene la mano bien colocada. Si ya hemos hablado del tema, hemos visto las diferencias entre tocar con la mano en una u otra postura, las ventajas y los inconvenientes, hemos apuntado el problema, y sabemos darle una solución, al día siguiente cuando toquemos algo con el cuarto dedo y no salga, Oscar sabrá por qué, y sabrá atacar el problema por sí mismo…Con todo este royo, en el que de momento supongo que no veréis que tenga algo que ver con las matemáticas, me gustaría que nos quedásemos con una idea bastante clara: la clave está en hacer pensar a nuestros alumnos, como bien se recoge en esta frase de Galileo Galilei…

“No podemos enseñar nada a nadie. Tan sólo podemos ayudarles a que descubran por sí mismos.´´

Es decir, como comentábamos los primeros días de clase,

Nuestra misión es AYUDAR, de manera que ante un problema nuestros alumnos encuentren, al menos, la manera de como atacarlo, la manera de solucionarlo, ya sea con el violín, con las matemáticas, o en su vida cotidiana. ¿Y qué es exactamente pensar? Pensar es comprender. Pensar es reflexionar, considerar nueva o detenidamente un asunto desde diferentes puntos de vista

Reflexionar, decía Thibon, “ es colocarse en situación de duda o admiración ante una realidad que el pensamiento no ha conquistado todavía´´

Un riesgo que existe hoy entre los chicos es que sean personas instruidas pero no hombres cultos. Saber de memoria la partitura de violín o los pasos de un algoritmo es ser instruido, entenderlos y meditarlos es ser culto. Lo fundamental es que los niños se desarrollen como seres humanos, es decir, que aprendan a pensar, pues, repito, no es tan importante el problema, sino saber cómo atacarlo, y saber como enseñar a atacarlo. Lo que es más, un estudiante puede aprender de memoria una cantidad de información, pero sin lógica, le resulta muy difícil hacer un análisis coherente de la información aprendida y esto queda demostrado cuando le cambias algo a lo aprendido y pierde la secuencia, como consecuencia su memoria falla. Mucho menos será capaz de llegar a nuevas conclusiones que resuelvan problemas que nadie hasta ese momento haya podido resolver. Si nos paramos a pensar, el razonamiento matemático consiste precisamente en la búsqueda de opciones para enfrentar un problema, determinar posibles formas de solución y las ventajas de cada una lo que como ya he dicho puede aplicarse a la vida cotidiana, ya que todo esto se ve reflejado en su comportamiento y más adelante en su vida adulta, pues no es el conocimiento lo importante, sino la forma de razonar.

Todo esto resulta ser un aprendizaje por adaptación al medio, donde el alumno aprende, como ya he dicho, dando nuevas respuestas que son la prueba del aprendizaje. Esta concepción del aprendizaje está muy próxima a la de Piaget:“ el alumno construye su propio conocimiento y actúa en un medio fuente de desequilibrios´´

Según Brosseau, “el aprendizaje se considera como una modificación del conocimiento que el alumno debe producir por sí mismo y que el maestro sólo debe provocar´´

De esta forma, la respuesta que el alumno da ante un problema, (un pasaje que no sale o un problema matemático), no es la que queremos enseñarle. La estrategia que toma el alumno inicialmente se muestra lo suficientemente ineficaz como para que el alumno se vea en la necesidad de realizar acomodaciones para responder a la situación propuesta. Es decir, adaptándose al medio, y no al deseo del maestro.

Asimismo, intentaba que aprendiesen entrando en el problema, haciéndolo suyo; poniendo en funcionamiento una estrategia de base (inicialmente, intentan conseguir el objetivo de tocar la partitura, pero se dan cuenta de que la forma de hacer determinados pasajes es defectuosa, pues “no sale´´, o “no sale bien´´, ejemplo aplicable a un problema matemático) y por último tratando de superar el problema emitiendo hipótesis que les permitiesen elaborar procedimientos y ponerlos en funcionamiento, automatizar aquellos que fuesen solicitados con frecuencia, ejercer un control sobre los resultados y construir con sentido un conocimiento.

A propósito de lo dicho, me gustaría que leyeséis el siguinte artículo http://sepiensa.org.mx/contenidos/2005/pensar/pensar3.htm

, del que he rescatado algunas líneas de la página tres que corresponden al área de matemáticas, aunque, como se ve, son aplicables en todo momento a las demás, lo que ocurre es que el carácter de las matemáticas nos muestra un amplio abanico de posibilidades…

“Después pasó a revisar la tarea de matemáticas. Como siempre, no se conformó con los resultados correctos sino que los niños, por turnos, tuvieron que explicar su razonamiento acerca de la utilización de esta o aquella operación. Ella siempre preguntaba hasta cerciorarse de que la solución era bien comprendida. También en esta materia la maestra dedicaba mucho tiempo al razonamiento: consideraba que era mejor hacer pocos problemas, pero comprendiendo los pasos que llevan a la solución; en vez de hacer muchos problemas repitiendo mecánicamente las operaciones, sin darle un sentido al ejercicio´´

No menos interesante, sino me atrevo a decir que mucho más, y aunque mucho más teórico, es este otro artículo, en el que me gustaría destacar este párrafo, en el que se resumen algunas de las ideas que he tratado de explicar anteriormente:

http://www.sectormatematica.cl/educmatem/comoexplicar.htm

 “Tal como sostiene Brosseau (1991) observamos en los docentes dos conductas características: por una parte, si los alumnos fracasan el docente tiende a proveer una “nueva oportunidad” (plantea un problema “igual al viejo”) y en consecuencia, la solución se obtiene por la repetición y no por la comprensión. Por otra parte, el docente debe estar consciente que el proceso didáctico sufre también de “envejecimiento” que se observa en la repetición de los mismos procedimientos didácticos y que éstos no tienen el mismo efecto. El mismo autor observa que en aquellos procesos donde el docente interviene menos hay menor fracaso y “menos envejecimiento” (y preguntamos ¿qué se repite?: igual historia, análoga secuencia de estrategias, el mismo discurso, etc.)´´

PENSADORES…muy pensadores…

Alexander Fleming era un bacteriólogo escocés que disponía de un laboratorio francamente modesto. Un día, avanzado el verano de 1928, observó algo que le pareció sorprendente. El solía abandonar los platillos de vidrio después de hacer el primer examen de los cultivos microbianos. Uno de ellos aparecía ahora cubierto de un moho grisáceo, pero ¡que raro!: en derredor de ese moho las bacterias se habían disuelto. En lugar de las habituales masas amarillas bacterianas, surgían anillos muy definidos donde el cultivo entraba en contacto con el moho. Raspó una partícula del mismo y la examinó al microscopio: era un hongo del género Penincilium.

Así fue cómo Alexander Fleming llegó a conocer lo que sería el primer antibiótico: la penicilina, que abriría posibilidades insospechadas a la medicina moderna. Todo empezó por aquel descubrimiento casual, porque alguien observó algo y ese algo le llevó a pensar.

Brown construyó el primer puente colgante sostenido por cables inspirándose en cómo estaba tejida una telaraña que observó en su jardín, tendida de un arbusto a otro.

Newton, según se cuenta, llegó a enunciar la ley de la gravitación universal después del famoso episodio de la manzana.

Published in: on agosto 26, 2008 at 1:28 am  Dejar un comentario  

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